Desde el inicio tuvimos claro que el primer diseño de Kybalion debía reunir los elementos fundamentales que sostienen el universo simbólico de la marca. No para explicarlo todo desde el primer día, sino para ofrecer una puerta de entrada. Por eso este símbolo toma como referencia ciertos principios descritos por Franz Bardon en Iniciación al Hermetismo, donde los colores y las formas representan fuerzas universales presentes en todo proceso de desarrollo.
Nuestro diseño no replica ninguna carta ni esquema tradicional. Más bien destila esos principios y los adapta a un lenguaje visual propio. A continuación, una síntesis clara del significado de cada parte.
Akasha / Éter — El quinto elemento
El Akasha es la quintaesencia, el principio del que surgen los cuatro elementos y que los contiene a todos. En El Origen se expresa de dos maneras: el violeta que recorre el mandala representa la esencia primordial donde todo comienza como intención, mientras que las líneas que conectan el símbolo representan el Éter, el Akasha en movimiento, actuando como medio de unión y equilibrio entre las demás fuerzas.
Piedra Filosofal — El centro del símbolo
En el centro del diseño aparece la piedra filosofal, reinterpretada como el logo de Kybalion. Representa la unión entre intención, forma y propósito. Es el núcleo desde el que todo se expande, la primera manifestación visible del origen.
Sal y Azufre
La sal simboliza estabilidad, estructura y consolidación interna. El azufre simboliza energía activa, combustión interna y fuerza vital. Ambos principios —complementarios en la alquimia— están presentes como equilibrio entre acción y fijación.
Fuego — Polaridad eléctrica
Naturaleza activa y expansiva. Aporta impulso, voluntad e inicio. Representa la chispa que enciende todo proceso, el movimiento que transforma y dinamiza.
Aire — Polaridad eléctrica equilibrante
Naturaleza ligera, móvil y mental. Aporta claridad, razonamiento y circulación. Actúa como mediador: movimiento que conecta, ordena y da ritmo.
Agua — Polaridad magnética
Naturaleza receptiva, profunda y emocional. Aporta sensibilidad, cohesión y nutrición. Representa la capacidad de contener, suavizar y dar profundidad.
Tierra — Polaridad magnética
Naturaleza estable, concreta y estructural. Aporta soporte, forma y manifestación. Representa solidez, firmeza y estabilidad.
Sol y Luna
El Sol representa lo activo, lo consciente y lo luminoso. La Luna representa lo receptivo, lo interno y lo intuitivo. Ambos reflejan la dualidad esencial: acción y reflexión, claridad e interioridad.
Mandala — La estructura del diseño
La forma circular representa totalidad, retorno y equilibrio. El mandala reúne todos los elementos en un solo lenguaje visual, recordando que cada fuerza opera dentro de un orden más amplio.
El dorado — Intención y propósito
El dorado alude al ideal alquímico del perfeccionamiento. Representa la dirección del proceso: cada inicio contiene una intención que, con el tiempo, se convierte en propósito.
Cierre
El Origen es una síntesis visual del equilibrio elemental: Akasha, Éter, piedra filosofal, sal, azufre, fuego, aire, agua, tierra, Sol, Luna y propósito. Es un mapa que introduce el lenguaje simbólico de Kybalion. Cada elemento será desarrollado con mayor profundidad en los capítulos siguientes, pero aquí se reúnen las bases que sostienen un origen consciente.